Estoy empezando a ver a Sergio. En los torneos anteriores su juego no había sido malo, pero a la hora de patear se perdía la ventaja conseguida en llegar al green. Por eso, al final, acababa metido en el montón de los que pasaban el corte, pero sin destacar. Ésta ha sido también la tónica en el Doral, pero aquí el juego a green fue bastante bueno. Sólo Ojilvy ha ido mejor que Sergio en llegadas al green. Cierto que el putt no pasó de discreto, pero quiero pensar que está yendo hacia arriba. Un puesto 15 en el Doral, donde están todos los mejores, no es un éxito pero tampoco está mal. Es indicativo de que el juego no falta y de que hay posibilidades de empezar, por fin, a meterse en los domingos.
Es verdad que sin mejorar en el green no será posible nada. Sergio se ha dejado estos días una serie excesiva de putts a menos de 2 metros, que le han privado, al menos, del top ten. El último ayer en el hoyo 10 (un par cinco). El segundo golpe lo dejó en calle, a 8 metros del hoyo: casi de eagle; el tercero a sólo tres pies. Pues falló el putt y acabó en el par. No ha sido el único fallo, ni mucho menos. Es evidente que para ganar, eso hay que resolverlo. No sé como. En el próximo correo me gustaría poner las estadísticas de Sergio con el putt, el año pasado y éste. Mi impresión es que ha habido una caída significativa, aunque hay que verlo con datos.
En todo caso un torneo que deja buen sabor de boca y mantiene la esperanza de que lleguen, por fin, tardes de emoción.
Y enhorabuena a Ogilvy que ha tardado más de 60 hoyos en cometer el primer y único bogey de su tarjeta. Así, sumando, poco a poco, al final ha llegado más alto que ninguno.























